Carta a mis amigas – Visita a Prisioneras Políticas chilenas

El mail invitaba a masificar la visita a las 2 prisioneras políticas del SEAS-COF, Hoy 25 de Noviembre, día internacional en CONTRA de la VIOLENCIA hacia la mujer. Me pareció pertinente visitarles en esta fecha.
Ellas son Andrea Ursua Cid y Mónica Caballero, vinculadas al caso-paradigma actual de estigamatización a los(as) luchadores(as) sociales: titulado maliciosamente como «caso Bombas», por la rasca prensa nacional!
SEAS-COF, significa algo así como: Sección Alta Seguridad (imagino) del «Centro de Orientación Femenino» – Paradero San Joaquín de la Línea 5 del metro – Llevaba el nombre de Andrea Ursua Cid, que debí aprender de memoria por el camino (cosa difícil para mí ….) La visita era de 14:00 a 17:00, no olvidar llevar Carnet de Identidad, un elemento imprescindible …. El lugar me era conocido, de las visitas a las Prisioneras Políticas en Dictadura.
Los gendarmes se afanan en tratarme bien, parece como si reconocieran de inmediato una cierta diferencia de otras visitas, me repiten procesos que yo escucho a lo lejos -mi resfriado me tiene como en otra dimensión, sudo, siento temperatura, ansioso para no olvidar el nombre, que repito una y otra vez, y de la que voy a decir «ser amigo» (!!!!) –
Me auguran una buena visita, me desean que todo salga bien, pero esta NO es la puerta ….debo dar la vuelta por la entrada de Vicuña Mackenna, ahí hay lugar para guardar lo que no se puede entrar: Tarjeta BIP, Llaveros, celulares. Entrego mis cosas por 200 pesos, hago una larga fila
y cuando entrego mi Carnet de Identidad, la chicharra indica que no estoy hábil para la visita que necesito algo así como «empadronarme»,  chucha!, ¿Qué es eso? ¿Y cómo se hace eso?, ¿Qué debo hacer?
Me dan dos direcciones lejanas, en el centro de Santiago, una de ella en el metro Santa Ana, me miran, no se si de forma burlesca o no, me dicen que en 40 minutos puedo hacer el trámite, -sobretodo si yo anduviese en auto. Les digo que soy pobre, que no tengo auto! Los miro, pienso, no sé percibir si me desafían, lo siento …. recuerdo mi resfrío, siento los grados de temperatura del ambiente y pienso: ¡ No me la puede ganar este brutal sistema ! Metro a Santa Ana, directo!
Llego al lugar y debo hacer una fila, esperar mi turno, los minutos pasan viene la foto -lo más parecida al carnet- todos mis datos y de vuelta a medio correr, nuevamente al metro …. Por fin la entrada, nadie me ayuda, voy aprendiendo los pasos de la cadena de ingreso: ficha, revisión profunda, las cosas en la mano, toqueteos varios y paso y paso puertas, barrotes, pasillos enjaulados hasta llegar a una zona donde hay muchas internas, con visitas miles, montones de niños desesperados por el calor, entro y miro las mesas, recorro caras Chuchas!, ¿Cuál será Andrea? busco la visita masiva hasta que me atrevo a preguntar por «Andrea Ursua», ella es prisionera política, y aparece una mujer de unos 40 años y me dice: «no me reconoces», yo soy Andrea y me abraza y pone a mi disposición su cuerpo impresionante (sus pechos a todo ritmo en desafío … ) y me toca suavemente, sutilmente, con buen estilo …. tras una sonrisa que me lleva a entender el engaño, me doy cuenta del juego
y le digo que no esperaba este recibimiento de Andrea ……. las gendarmes dejaron que yo ingresara al recinto creo que a sabiendas de que Andrea no estaba por estos lados, desandar el camino.
Ahora espero tras una reja. Golpean el candado como llamando a alguien para que abra. Nadie viene, los minutos pasan y luego el mismo gendarme que llamó en la puerta, saca una llave y abre …. ahora voy preguntando, donde está el SEAS, dónde las prisioneras políticas …. voy más avispado! igual con fiebre! (No por el toqueteo!) Abrazos para Andrea y Mónica, para sus parejas, desde siempre nos conocimos en la calle,
en las marchas, me llamaron algo así como «el del megáfono» y coincidimos en risas.
Yo me dispongo a contar «lo que hemos hecho» -tan DEBER SER, como siempre, y ellas me atraviesan un plato de garbanzos, diciendo: «aquí las visitas comen» y van y vienen historias, esperanzas, proyectos de luchas, me piden que comparta mis experiencias afuera que cuente lo vivido hoy, están intactas, con sus sueños claros, la prisión las llena de fuerzas, aunque quisieran salir de sus cuerpos para ir a las marchas en donde se grita por ellas mismas, DESDOBLAMIENTO o algo así se llama! me dan argumentos, me enseñan como a diario burlan las normas con pequeños gestos … son vegana/vegetariana, los amigos y parejas se turnan para cocinarles … están inventando una revista, que las ayude a «salir» de las rejas …. una revista que preste servicio a las otras prisioneras, sobretodo …. Nos reímos porque me dicen: «así que estás en la lista del Ministerio del Interior», empadronado ahora estás en la mira del paranoico Fiscal Peña ….. chuchas! Anuncian el fin de la visita y como amigos y familiares que las visitan, se extiende el plazo lo más que se pueda -cosa que no gusta a los gendarmes- como en una especie de «visita combatiente»
y vuelta a las colas, a mostrar la ficha, a mostrar el timbre en la mano, a recibir el carnet y a enumerarlo – en el caso de las mujeres-
Y créanme que cuando fui a la oficina de Gendarmería en el Centro, para «empadronarme» reviví como en Déjà Vu, tantas otras visitas, los timbres en el brazo, las visitas prolongadas a fuerza, los protocolos ridículos, la demora en los procesos …. Como re-viviendo tiempos de dictadura, yo que quiero vivir feliz con mis hijos sin más noches oscuras …. Y las recuerdo a Uds., amadas, a esta hora -quizás- volviendo de la marcha seguro felices de ver la FUERZA de la mujer, la que Uds. andamian cada día y entonces comprendo que estuve en esa marcha
-con mis limitaciones de ser humano- y con Mónica y Andrea balbuceando sueños, eso, balbuceando sueños ….
——–
Mónica y Andrea pueden recibir encomiendas con libros, música y películas, incluso puntúas.  Su régimen -en este aspecto- es un poco más holgado que el de los hombres en la CAS-MAS. Yo propongo que juntemos cosas y les mandemos, con los familiares una buena encomienda con elementos para que puedan ir soportando este injusto encierro! Ellas quieren libritos de poesías de otras mujeres que en dictadura estuvieron prisioneras, para ese proyecto de revista que sueñan … Quizás sea el tiempo de empadronarnos TODOS-TODAS ! VIVIR sin miedo …. mejor VIVIR sin miedo! (Este relato se puede compartir)

«Estuve preso y me fuiste a ver…» (Mt 25,36)

Claudio Escobar

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