SOLIDARIDAD CRISTIANA CON DEMANDAS DEL MOVIMIENTO ESTUDIANTIL CHILENO

“Grito en nombre del dolor, para decirles a los criminales: conviértanse”. (Monseñor Oscar Arnulfo Romero, pastor y mártir de América Latina).

I . El Comité Oscar Romero-Chile manifiesta su solidaridad con las justas demandas de movimiento estudiantil: fin del lucro en la enseñanza; educación pública gratuita y de calidad; término de la municipalización, sin que ello signifique privatizar colegios; gratuidad del pasaje escolar durante todo el año y una reforma a los liceos técnicos, que haga posible un mejor equipamiento, mayor inserción laboral y prácticas pagadas. 

II.  La educación es proclamada como uno de los derechos fundamentales de todo ser humano, lo que está recogido en  Declaraciones Internacionales como la Declaración Universal de Derechos Humanos (10 de diciembre de 1948); y también en el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de la ONU, que entró en vigor en 1976, observándose un esfuerzo en hacer de la educación un bien de todos para que no sea un factor de discriminación y ventaja social.

III . Igualmente, el magisterio de la Iglesia Católica siempre ha privilegiado el campo de la educación y ha tenido un interés constante en la formación de la persona humana.  Es así como el Concilio Ecuménico Vaticano II, afirma que “la verdadera educación se propone la formación de la persona humana en orden a su fin último y al bien de las sociedades de las que el hombre es miembro y en cuyas responsabilidades participará cuando llegue a ser adulto”.  (“Gravissimum educationis”, Nº 1).  Por tanto, se concibe a la educación como el medio para liberar a los  pueblos de “las servidumbres culturales, sociales, económicas y políticas que se oponen a nuestro desarrollo”. (Segunda Conferencia General del Episcopado Latinoamericano, Medellín, IV, 7).  En consecuencia, “la educación católica ha de producir los agentes para el cambio permanente y orgánico que requiere la sociedad de América Latina, mediante la formación cívica y política inspirada en la enseñanza social de la Iglesia”.  (Puebla, Nº 1033).  Esto implica que “la educación no puede ser discriminatoria ni clasista”. (…) por lo que “tendrá que cuidar el Estado, por mecanismos apropiados, que no reproduzcan diferencias irritantes entre sectores sociales según su diversa posibilidad de acceder a una buena educación”, porque “la educación no puede darse al margen de la sociedad, sino al contrario”.

(Carta Pastoral del Comité Permanente del Episcopado de Chile sobre Reforma Educacional, 1981, II, 3).

IV.  En cuanto a la Universidad, ésta “debe discernir las aspiraciones y las contradicciones de la cultura moderna; hacer que esta cultura sea más apta para el desarrollo integral de las personas y de los pueblos; profundizar sobre el impacto de la tecnología moderna; influir a través de los medios de comunicación social sobre las personas, las familias las instituciones y el conjunto de la cultura; defender la identidad  de las culturas tradicionales; armonizar las culturas locales con la contribución positiva de culturas modernas, sin sacrificar el propio patrimonio.  En definitiva, la Universidad debe manifestar la superioridad del espíritu.  Nunca puede consentir en ponerse al servicio de ninguna otra cosa que no  sea la búsqueda  de la verdad”.  (Pablo VI a los delegados de la Federación Internacional de las Universidades Católicas, 27 -11 – 1972).  De esta manera es como la Universidad cumple su misión esencial.   Por ello, “la Universidad debe ofrecer condiciones para que los universitarios puedan asumir críticamente su responsabilidad de participación  en el proceso político en vista al bien común.  En este sentido entendemos la correcta politización de los miembros de la comunidad universitaria.  Es también capital que la institución universitaria se esfuerce en procurar los elementos para promover de una manera continua la independencia cultural del pueblo frente a cualquier forma de sometimiento, ya provenga del interior o del exterior”.  (“Misión de la Universidad Católica en América Latina”, Buga, Colombia, 12 – 18 de febrero de 1967).

V.  Siguiendo el Evangelio de Cristo y al magisterio de la Iglesia, no es posible negar que la actual estructura del sistema educacional chileno padece la internalización del mercado, considerándose “natural” que existan tres tipos de escuelas que acrecientan la desigualdad,  tras la imposición mediante la fuerza de una alianza entre grupos económicos nacionales y las transnacionales, en la que el papel asignado a Chile se encuentra en el sector primario extractivo. Lo anterior  ha tenido como secuela la formación de una conciencia de consumo como valor predominante, atomizándose la vida social y la capacidad creadora del pueblo, destruyéndose la cultura nacional y sometiéndose al pueblo a un estado de esclavitud moderno.  Todo ha pasado a manos de las transnacionales o de los grupos económicos nacionales que les están asociados, habiéndose destruido el aparato productivo nacional con la secuela de lo que elegantemente se ha dado en llamar “costo social”: cesantía, sobreexplotación, hambre, deserción escolar, falta de sentido de la vida.

VI.   Debido a la situación existente, COR-Chile apoya al movimiento estudiantil porque “ha sido construido un sistema que considera el provecho como motor esencial de progreso económico, la competencia como ley suprema de la economía, la propiedad privada de los medios de producción como un derecho absoluto, sin límites ni obligaciones correspondientes.  (…).  No hay mejor manera de reprobar un tal abuso que recordando solemnemente una vez más que la economía está al servicio del hombre”.  (Pablo VI, “Populorum progressio”, Nº 26).

VII.  Emulando a Monseñor Oscar Arnulfo Romero, arzobispo de San Salvador asesinado por defender a los postergados a ejemplo de  Cristo, el COR-Chile reafirma la solidaridad con quienes buscan el derecho a la educación, porque como aquél afirmó “la Iglesia no puede callar ante las injusticias… sería cómplice”, pues “más vale ser libre en la verdad que tener mucho dinero en la mentira”.

COMITÉ OSCAR ROMERO –   COR-Chile

comiteromero.chile@sicsal.net

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: