El “18” a pura agua de los huelguistas del Liceo Darío Salas

La mujer está recostada en un colchón sobre el suelo.  Tiene la boca tapada con una mascarilla. Sólo se le ven sus ojos. Sobre su cabeza hay una serie de dibujos adheridos en la pared y mensajes dónde destaca: Fuerza Mami. La entrevistada es Silvia Mellado, 35 años y cuatro hijas. La próxima semana cumplirá un mes sin comer. Reconoce que ya le cuesta moverse.  El plazo para que el gobierno de respuesta a sus demandas vence el martes, después del “dieciocho”. De lo contrario va por huelga seca.

Junto a ella, hay cuatros adolescentes que caminan hacia los dos meses sin alimentarse. Son: Johanna Choapa, 17 años; Karla Fernández, 15 años; Francisco García, 19 años y Maura Roque 18 años. A estos se suma Sergio Yáñez, apoderado, de 47 años. Los puntos que exigen se pueden resumir en el ya consabido eslogan: educación gratuita y de calidad.

Los seis se encuentran cobijados en el tercer piso del Liceo Darío Salas de Santiago.  El lugar no se encuentra en las mejores condiciones higiénicas. Basta subir por las escaleras para sentir el olor. Hay chicos que se turnan para dormir. Casi viven ahí.  Urge mantenimiento.

-¿Qué le parece que todo Chile celebre las Fiestas Patrias, mientras ustedes están en huelga de hambre?

-La gente no va a dejar de festejar por nosotros y no esperamos que lo haga. Quiero que la gente que mientras todos celebran, lo pasaremos acá, los seis juntos. No vamos a ir a ninguna parte. No vamos a celebrar porque no hay nada que celebrar. Qué podemos celebrar en un país tan injusto como éste. El pasado fin de semana una chica celebró sus 18 años con un vaso de agua. Esto último refleja nuestra motivación.

-¿Qué la motivó a llevar a cabo la huelga de hambre?

-Nos sumamos como apoderados para acompañar a los chicos en esta decisión valiente que tomaron. Pensamos que al participar más gente, podíamos disminuir la cantidad de días de huelga. Sin embargo no resultó así. Lo más importante, en todo caso, que como apoderado estoy comprometida en legarle buena educación a mi hija que está en el liceo. No soy de las personas que mira por televisión como las cosas pasan.  No soy violentista. Esta es mi lucha. No soy de barricadas y piedras. Creo que la gente puede dialogar de manera pacífica. Dentro de mi lucha, la huelga de hambre, uno entiende que te puede pasar algo mayor como al tipo que es apaleado o al que le cae la molotov. El riesgo es alto.

-¿Cómo se organiza su familia sin usted?

-Sino está la mamá, está el papá. Mi hija mayor tiene 23 años. Ellos se organizan y no hay problemas.

-¿Qué hace durante el día?

-Me despierto a las 9 de la mañana, tomo un agua con azúcar. Después vienen los médicos a las 10 horas. Nos revisan y controlan. Después de esos recibimos mucha gente. Viene mi pareja y mis hijas. Así se va el día. Tengo harto apoyo afectivo. También vienen sindicatos y personas de otras organizaciones sociales. Estamos bien acogidos y acompañados. Nos llama la atención que vengan más medios extranjeros que chilenos. Hemos tenido visitas de Europa, México y hasta de países asiáticos. Esto nos lleva a concluir que le importamos más a la gente de afuera que a los propios medios chilenos. En general creo que el gobierno y los medios son un circo. El gobierno le tiene miedo a la movilización social y a la gente. Los medios le tienen miedo a los empresarios.

-¿Cómo nota que su salud se ve afectada por la huelga?

-He bajado seis kilos y a veces me mareo. A veces uno tiene toda la alegría y fuerza para recibir a la gente, sin embargo uno se siente débil y la fuerza no acompaña. Circulo por el tercer piso pues me cuesta bajar las escaleras. El otro problema que tenemos son las lacrimógenas en las protestas. Acá Carabineros viene preparado para la guerra. Tiran bombas adentro del liceo. El otro día cuatro de los seis huelguistas nos fuimos intoxicados al hospital. Una chica terminó en la UTI.

-¿Qué piensa del ministro Mañalich?

– A nosotros nos importa lo que diga el ministro Bulnes, lo que diga Mañalich no nos interesa.

-¿Tengo entendido que no han venido ni lo han apoyado los dirigentes de la CONFECH?

-En realidad la Confech no se ha manifestado. Ellos no están interesados en conversar con nosotros ni han preguntado por nuestra situación. Nosotros tampoco podemos salir de acá para hablar con ellos. Creo que somos un estorbo para que ellos puedan negociar tranquilo con el gobierno. Si no fuera así, habrían demostrado viniendo. Ni siquiera una llamada de Camila ni Giorgio para saber la salud de los chicos.

R Ramos

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