Internacional: No es justo mandar a un niño a una cárcel de gran peligrosidad

Se llama Rosa Marís Ortíz, es paraguaya. Se desempaña como Relatora Especial para la Niñez y la Juventud de la Comisión Internamericana de DD.HH. Acaba de presentar esta semana en Honduras el Informe Seguridad Ciudadana. Al evento concurrieron 70 funcionarios estatales y númerosos representantes de ONG´S. (Entrevista en Audio)

Voy a ir de la general a lo particular. Comienzo leyendo un párrafo del informe “Seguridad Ciudadana”. Dice así: “La falta de una adecuada respuesta del Estado ante la violencia y el delito en ocasiones ha conducido a (…) la estigmatización de personas o grupos” y favorecido la aparición de “grupos de ‘limpieza social’, como ‘escuadrones de la muerte’ o grupos parapoliciales y paramilitares”.

Señora Rosa María Ortiz, la constatación es de gravedad máxima porque, con palabras distintas nos dice que estamos ante un fracaso en toda la línea.

Me parece que esas palabras reflejan la realidad de  varios países de la región. Hay un nivel de preocupación, porque vemos que las políticas de Estado, son, no solamente débiles, frágiles, sino también superadas por las posibilidades de enfrentar problemas tan grandes el crimen organizado.

Tres países pequeños geográficamente hablando, como son Honduras, El Salvador y Guatemala tienen los índices de criminalidad más altos del mundo sin conflicto bélico. “De cada diez homicidios en América Latina y el Caribe, siete víctimas son jóvenes”. Uno se pregunta por qué…

Es así. Si uno compara esas cifras con las de otras regiones, una se queda con la boca abierta. Por qué América Latina debería tener esos índices. A veces hay confusión. A veces se piensa que la violencia es parte de la vida moderna, es parte de un desarrollo. O si no, es parte de la pobreza. O es parte de lo que heredamos como historia colonial.

Pero, al comparar con otras regiones todos esos argumentos caen.  Simplemente es una voluntad de la región que tiene que reconducirse a una región más equitativa, porque, es a la vez de la zona más violenta en el mundo es además la más inequitativa. Por lo tanto creo que es por ahí que debemos enfocarnos, porque incluso en el tema económico tenemos un país como Brasil que ha mejorado sus índices económicos, que ha logrado que grandes sectores de la población pasaran de la pobreza, incluso de la extrema pobreza, a mejores condiciones de vida. Sin embargo la violencia sigue subiendo. Es decir que hay varios otros factores y no solo el de la pobreza en los que debemos enfocarnos. Entre ellos el factor de la discriminación así como el de la exclusión.

¿No es sorprendente para Ud. que los países con problemas agudos sean tres y no cuatro. Me refiero a Nicaragua, ciertamente.

Me parece muy bien que toque el tema. Es la otra pregunta. Por qué un país que ha sufrido las mismas características que El Salvador y Guatemala, que tuvieron un fuerte conflicto armado hoy constituye una verdadera luz que nos dice otra cosa. ¿Qué está pasando allí? Si podemos hacer alguna comparación, Nicaragua ganó una revolución que permitió cambiar todo el cuerpo policial y dotarlo de una mirada yenfoque diferente en su relación con la población. Hace unos años me decían en Nicaragua que la policía era la institución que gozaba de mayor prestigio entre la población. Es decir, era una policía que surgía de la comunidad, ya que ésta participaba en el nombramiento de los jóvenes que iban a ser preparados como policías, por la tanto, esa policía estaba preparada para servir a su entorno. Hace cuatro años Nicaragua tenía 36 mil jóvenes preparados para la atención de emergencia.

Entonces, esa es una reflexión importante a tener en cuenta y anhelo, confío, sugiero a los nicaragüenses  sigan con esa policía como para demostrar que es posible cambiar, que no es algo inexorable la violencia que existe sino que  depende realmente de la voluntad de los gobernantes y de la voluntad de la sociedad que exija ese tipo de policía.

Si las estrategias represivas han fracasado, podríamos concluir que en la raíz de ese fracaso están la intolerancia y la falta de libertades. A riesgo de parecer exagerado, si eso es así es un fracaso también la democracia.

Justamente. Agregaría a lo que Ud. ha mencionado que los derechos económicos, sociales y culturales, deben ser desarrollados, implementados y exigidos con mucho más fuerza, porque no hay que desvincular los derechos económicos, sociales y culturales, con los derechos  civiles y políticos, ya que la democracia también se ve afectada cuando estos derechos no son atendidos. Y solo como un ejemplo, lo que acaba de ocurrir en Paraguay, ya que intereses económicos muy fuertes han llevado a que un parlamento destituya a un régimen democrático, a un gobierno que fue electo por el pueblo, faltando unos meses para que terminara su mandato. Cuando esos grandes intereses inciden para que la vida cívica y política de un país se afecte, quiere decir que estamos por mal camino.

Ud. estuvo ayer de visita en una cárcel para jóvenes que tiene un nombre tan llamativo, Renaciendo, que podría llevar a la idea equivocada que se trata de un purgatorio que antecede al paraíso, pero me han dicho que es más bien un infierno.

Creo que incluso es el infierno mismo. Mire, pude ver los restos de lo que fue un centro de detención que, si efectivamente llegó a lo que llegó, es porque no estaba siendo manejado como deber ser, no solo por las autoridades penitenciarias que deben vigilar a los adolescentes, sino por todo el Estado que permite un sistema de justicia juvenil, entre comillas, que para nada conduce a los objetivos de la justicia juvenil que es atender y reparar carencias de los jóvenes adolescentes que llegaron a cometer delito.

Esta es nada más que la conclusión de un camino que estaba demostrando desde hace tiempo y sigue haciendo hoy, que este tipo de situaciones se puede repetir.

Nuevamente estamos con este centro, Renacimiento, mostrando cuál es el camino de las actuales políticas. Las autoridades hondureñas  me explicaron que están, justamente, en el camino de reforma de la legislación, pienso que es necesaria siempre la adecuación de la legislación legislativa, porque es el marco, son las reglas del juego, pero detrás siempre está latente la voluntad de actuar correcta o incorrectamente con la población, especialmente con los niños y los jóvenes que son la población más débil.

He visto en Renacimiento a un niño de doce años, en el mismo lugar en donde ocurrió el amotinamiento el doce de julio, después de una requisa de armas, a tempranas horas de la mañana. Incluso después de todos estos problemas  que hubo, incendio, la balacera, un muerto, heridos. Aún así, una autoridad judicial es capaz de destinar a ese lugar a un niño de doce años, porque llegó después del motín.

Después he visto a un niño de 14 años, en otra parte, que está hace seis meses retenido, sin condena, por robo ¿de qué? De un celular.

Yo pensaba: “este chico pudo haber muerto y puede morir, en ese lugar, en esas condiciones., por un celular. Y esa la autoridad judicial, la que debo proteger a los niños, la que determina esa medida.  Fuera del debido proceso, porque máximo pueden estar retenidos un mes, con una prórroga de un mes, sin una medida por el caso que ha sido detenido.

Es una suma de situaciones que ponen al centro de detención Renaciendo, en una situación kafkiana, porque la mitad de ese lugar está en manos de los internos. Según expresaba el director del recinto, es tal la fuerza del sector del crimen organizado allí dentro que las autoridades civiles se ven obligadas a negociar. Esto es muy peligroso. La negociación siempre es bueno, pero tiene sus parámetros de hasta puede llegar. Pero en este momento.

Cuando la gente tiene miedo por su seguridad pide medidas represivas más fuertes, mayores condenas de cárcel. Cómo se cambia esa  cultura del miedo.

La población que pide mando dura es una población que recibe una información sesgada, porque también la violencia y la llamada seguridad, se han vuelto un negocio. Por lo tanto, si la población recibe una información que se dirige, implacablemente,  a señalar solamente los hechos violentos, con una información basada en las fuentes solo en la policía y el poder judicial, evidentemente que van a mirar que no solamente están rodeados de peligro, sino que identifican a los más jóvenes como los causantes del peligro, porque en los medios es mucho más noticia para vender un crimen que comete un adolescente, que el mismo crimen cometido por un adulto. El mucho más negocio vender el crimen del joven. Por lo tanto la población también se conduce por la información que recibe.

Creo que, como los medios de comunicación también se han convertido en empresa, por ahí va la causa de que la población pida estas medidas porque no conoce los efectos negativos que van a generar.

La mano dura, la internación prolongada de adolescentes, en nada ayuda a lo que se pide para encarar el desafío. Lo único cierto es que este link de violencia no lo está haciendo.

Fuente: http://razones-de-la-palabra.drupalblogs.rnw.nl/blog/no-es-justo-mandar-un-ni%C3%B1o-una-c%C3%A1rcel-de-gran-peligrosidad

Sugerencia de José Venturelli

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