Carta por el retiro de la MINUSTAH de Haití

La Comisión Ética Contra la Tortura firmó la carta de abajo en solidaridad con el pueblo de Haití donde siguen estando tropas chilenas como fuerzas de ocupación, con militares de otros países, en una supuesta misión de paz. Haití necesita solidaridad efectiva, no ocupación militar.

Al Sr. Cristian Barros, Embajador de Chile y actual presidente, Consejo de Seguridad de la ONU

A Haroldo Muñoz, Ministro de Relaciones Exteriores de Chile

A los países integrantes del Consejo de Seguridad y de la MINUSTAH

A los gobiernos de América latina y el Caribe en general, y las instituciones de integración regional

De nuestra consideración:

En ocasión de la visita a Haití del Consejo de Seguridad de la ONU, anunciada para los días 23 al 25 de enero, queremos hacerles llegar una vez más, nuestro firme rechazo a la situación de avasallamiento que vive el pueblo haitiano. Junto a diversas organizaciones populares haitianas, reclamamos que cese la intervención de la llamada “comunidad internacional” en los asuntos internos de su país. Reclamamos en especial, que se retire de manera inmediata e incondicional, las tropas de la MINUSTAH que ocupan Haití, que se ponga fin a la tutela que ejerce sobre su presente y futuro y que se repare los daños y crímenes cometidos.

Desde hace 10 años las tropas de la Misión de Naciones Unidas para la Estabilización de Haití – la MINUSTAH -, ocupan Haití a pedido de las potencias como EE.UU., Francia y Canadá. El Consejo de Seguridad renovó su mandato en octubre, reafirmando su permanencia hasta por lo menos 2016 y negando por completo, la incidencia de esa misma presencia en el desarrollo de los acontecimientos. Desde entonces, la crisis política provocada en ese país no deja de profundizarse, las muestras de intromisión sobre todo del “Core Group” de la “comunidad internacional” se multiplican a diario y las fuerzas de la MINUSTAH han participado activamente en la represión de las manifestaciones multitudinarias que ha provocado ya varias muertes.

La crisis que hoy enfrenta el pueblo haitiano desmiente todos los argumentos esgrimidos para justificar la continuidad de la MINUSTAH. ¿Cómo pueden hablarles al pueblo haitiano de soberanía y democracia, de respeto por su Constitución, quienes ocupan su suelo con tropas extranjeras y no han tenido empacho alguno en pasarles por arriba o desconocer sus derechos más básicos, como por ejemplo al manipular las elecciones presidenciales de 2010/2011 e imponer al actual presidente, para luego seguir apoyando sus incumplimientos constitucionales? O al introducir la epidemia de cólera, que hasta ahora ha matado a 8.700 haitianas y haitianos e infectados a otras 730.000 personas, negándose a la vez a aceptar su responsabilidad, escondiéndose en la impunidad total?

La tercerización de la ocupación militar, a tropas latinoamericanas mayormente, además deja libres a los poderes de siempre para concentrarse en la ocupación política y económica de Haití, continuando las perversas prácticas colonialistas de siglos. Especializándose en la explotación petrolífera y megaminera, la expansión del turismo de lujo, el agronegocio exportador y la maquila, y ayudado por el Banco Mundial y otras IFIs, desalojan a campesinos y pescadores de sus tierras, mantienen los salarios a nivel miseria y echan mano a la fuerza represiva entrenada por la MINUSTAH. Todo a costa de una deuda también creciente, tanto financiera como social, ecológica y de género.

La permanencia de las tropas y la tutela de la MINUSTAH son una burla más de las esperanzas de “nosotros, los pueblos”, crecientemente traicionadas por la sumisión de las Naciones Unidas a los intereses del poder.

Llamamos al Consejo de Seguridad, a los gobiernos de los países que lo integran o que participan en la MINUSTAH, a todos los gobiernos de nuestra América latina y el Caribe en especial, a que escuchen la voz del pueblo haitiano. Son las y los haitianos, quienes tienen el derecho, pueden y necesitan ser los artífices de su propio destino.

Llamamos asimismo, a que la “comunidad internacional” reconozca sus responsabilidades en el debilitamiento de las instituciones haitianas y el incumplimiento de los derechos humanos de su población, incluyendo las violaciones a mujeres y jóvenes de parte de las fuerzas de la MINUSTAH, la introducción del cólera, la “ayuda” a los procesos de entrega y saqueo de las vidas y bienes naturales del pueblo de Haití. Llamamos a detener esas acciones, a restituir lo robado y a reparar las múltiples deudas y crímenes de su ocupación y colonización de Haití. No nos cabe duda que políticas de solidaridad y cooperación genuinas son posibles; es hora que más países multipliquen los ejemplos generosos que existen.

 

Chile

Agrupación de Familiares de Ejecutados Políticos (AFEP)

Observatorio por el Cierre de la Escuela de las Américas

Comisión Ética Contra la Tortura

SERPAJ Chile

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