¿Por qué un estado plurinacional y no pluricultural en la futura constitución chilena?

ojo cectColumna de Opinión

 Por Isabel Mayorga

No es al azar que la lucha de los pueblos originarios en Latinoamérica surge como una expresión de la ruptura con las políticas indigenistas estatales. En la mayoría de los casos la respuesta ha sido la representación de una imagen de inferioridad que ha cercenado cualquier expresión de reconstrucción identitaria.

 

De esta forma, las relaciones de poder entre estas identidades emergentes y la institucionalidad legitimadora ha dado paso a respuestas cargadas con un contenido simbólico que ha terminado por validar la violencia y la represión y ha posesionado en el discurso oficial a los pueblos originarios como disidentes del paradigma de un estado nacional unitario e indivisible.

 

En la sociedad actual, el anhelo por ser reconocido como un pueblo o nación puede ser una retórica que nace de la necesidad de ser y existir frente al otro y no necesariamente representa la búsqueda de la formación de un estado paralelo o su división .

 

Desde las ciencias sociales y por ende desde las políticas de estado la mirada ha estado objetivada por la influencia del darwinismo y la homogenización del mestizaje. No obstante, los movimientos indígenas modernos han avanzado desde resistencias comunales, rompiendo de alguna forma con estos estereotipos para poner sobre la mesa de negociación la reivindicación de sus derechos, el rechazo al estigma racista y la demanda de autonomía de un pueblo o nación.

 

En consecuencia cuando Chile ha iniciado el proceso de creación de una nueva constitución es muy importante considerar el reconocimiento a un estado plurinacional y no pluricultural como se había contemplado inicialmente en el Programa de Gobierno.

 

Continuar con el discurso nacionalista unitario no ayudará a encontrar la paz con el pueblo Mapuche. De ahí que es necesario avanzar como país sin miedo a eliminar nuestros prejuicios porque   esta forma de pensar como sociedad se traduce en respuestas y conductas que eventualmente podrían ser utilizadas incluso frente a otras minorías que forman parte de nuestra diversidad.

 

Debemos hacernos cargo del mundo que construimos en eso consiste la responsabilidad social y la oportunidad esta en la reprogramación de una nueva carta fundamental moderna que pueda servir de guía para las generaciones futuras como una garantía de alcanzar una democracia más sana e inclusiva.

 

Isabel Mayorga es integrante de la Comisión Etica Contra la Tortura de Chile Filial Los Ríos y Candidata al Grado de Doctora en Comunicación

 

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: