Basta de elogios al dictador

Resultado de imagen para dictadura militar en chileCuando  recordamos  los  crímenes  de lesa humanidad    perpetrados por el ejército    contra la población  chilena a partir del Golpe de Estado   del 11 de septiembre   1973,  es importante hacer una reflexión respecto  de el minuto de silencio realizado hace unos días   en el Congreso Nacional a  los escoltas  de Pinochet.
 
Si bien,  no se puede:  negar el derecho a nadie de  recordar a  sus muertos, nada justifica  que   en nuestro país se  continúe con   una larga tradición de elogios a un dictador   tan  inhumano como lo fue  Augusto  Pinochet y menos  aún que sea posible comprender  que  un sector de la clase política lleve al Congreso de manera poco altruista este tipo de  prácticas, en momentos cuando  la ciudadanía debiese reflexionar  acerca   de lo que representó  una de las  dictaduras más sangrientas y crueles  que haya conocido la historia .

 
Querer  mantener  en  la opinión pública   un   doble estándar, respecto de los delitos de lesa humanidad cometidos bajo las ordenes de Pinochet,   solo  significa     una suerte de estrategia que viene  muy bien a la tradición de impunidad que el estado chileno  ha conservado desde el retorno a la democracia, y cuyo costo ha sido un país desgarradoramente  polarizado que vive la falta de justicia o impunidad  en materia de derechos humanos con absoluta  normalidad  .
 
En consecuencia,   es hora de pensar  en la creación de  una política de estado que  en respeto y consideración a la víctimas  condene  moral y judicialmente los delitos de lesa humanidad realizados  en Chile a partir del Golpe de Estado de 1973   sólo así se podrá evitar que  un tema tan trascendente   siga siendo  una puesta en escena de  algunos sectores políticos y menos del Congreso Nacional.
 
De esta forma, lo  que corresponde a un  estado responsable es asumir  a través de la justicia  los crímenes de lesa humanidad que ha cometido   como  la mejor vía para  avanzar hacia una mejor sociedad. 
 
Esperemos que algún día Chile pueda  estar en materia de derechos humanos a la altura de Alemania o Argentina que a través de la justicia pudieron cerrar cada uno su proceso, más específicamente en  el proceso de Núremberg y juicio a las juntas militares, respectivamente.
 
Isabel Mayorga 

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