Organizaciones cristianas evangélicas y protestantes critican la falta de un enfoque de derechos humanos en las medidas migratorias del régimen del Presidente Piñera.

 

Declaración Pública.

Ante el anuncio del Presidente de la República, realizado el pasado lunes 9 de abril de 2018, las organizaciones firmantes que hemos desarrollado un trabajo con las personas migrantes y refugiadas en este último tiempo, en particular con nuestras hermanas y hermanos haitianos, declaramos públicamente lo siguiente:

  1. Nuestras organizaciones, que comparten una identidad cristiana evangélica y protestante, consideran desde un punto de vista bíblico, la migración como una experiencia fundante de nuestra fe. Desde el principio de las Escrituras vemos al ser humano creado a imagen y semejanza de Dios, lo que constituye la base para la dignidad humana. Así en el Antiguo Testamento observamos cómo por fe Abraham dejó su tierra: “mi padre fue un  arameo errante” (Dt. 26:5) y el Pueblo de Dios, en el éxodo, se desplazó de un lugar de castigo y opresión en su búsqueda de la tierra prometida. Esto conlleva una actitud clara de respeto y protección al migrante: “No oprimirás al jornalero pobre y menesteroso, ya sea de  tus hermanos o de los extranjeros que habitan en tu tierra dentro de tus ciudades” (Dt. 24:14) y “No torcerás el derecho del extranjero ni del huérfano, ni tomarás en prenda la ropa de la viuda” (Dt 24:17). Así también observamos a Jesucristo, junto a sus padres, migrando y teniendo que huir como refugiado político. En sus enseñanzas encontramos una sensibilidad evidente por los extranjeros: “fui forastero y me acogisteis” (Mt. 25:35-40). Tempranamente,  sus discípulos conforman una comunidad de migrantes enviados a todo el mundo (Mt 28:19-20), quienes practican el amor al prójimo a través de la acogida y la hospitalidad, superando las fronteras étnicas y nacionales: “Ya no hay judío ni extranjero” (Gl. 3:28).

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